Gato Bengalí

Gato Bengalí

La raza del gato Bengalí o gato de Bengala es relativamente nueva, de hecho se anunció la aceptación de la raza por la CFA en 2016, tras más de 40 años de esfuerzos por obtener su reconocimiento.

Esta raza de gato está pensada para aquellos que sueñan con convivir con grandes felinos manchados, ya que su pelaje los hace parecer felinos de bengala, aunque su carácter es más cariñoso que nada.

El gato bengalí es muy apegado a su dueño, lo puede seguir por toda la casa y es capaz de esperar su llegada todos los días junto a la ventana o la puerta cuando ya es hora de que su humano llegue.

Gato Bengalí dentro de una bolsa

También es un felino muy juguetón, por lo que es recomendable dedicarle tiempo y espacio para el juego, ya que su tamaño podría ocasionar problemas con los muebles u objetos frágiles, pero nada que no se solucione con tenerle un espacio dedicado a él y su juego.

Una peculiaridad del gato Bengalí es su gusto por la natación, lo que ya los hace más especiales de lo que son por su tonalidad de piel.

Los instintos de los ancestros del gato de bengala lo hacen gustar del nado, ya que sus antepasados se dedican a la pesca, así que en caso de adoptar uno de estos felinos no te sorprenda encontrarlo relajándose en la bañera.

Características del gato Bengalí.

Gato bengalí rascándose

De acuerdo con la CFA, el gato bengalí se distingue por ser un felino de tamaño que va de medio a grande, llega a pesar entre 8 y 9 kg para los machos.

Las hembras, por otro lado pesan entre 3 y 5 kg, lo que las hace más pequeñas y estilizadas que a los machos, aunque en el carácter los géneros no difieren mucho.

Los huesos del gato Bengalí son fuertes y su musculatura es marcada, lo que ayuda a dar la apariencia de ser un gato salvaje recién domesticado, las organizaciones que se encargan de reconocer qué gatos son de raza y cuáles no suelen fijarse hasta en estos detalles.

Para poder ser considerados como una raza nueva, los gatos bengalí debieron cumplir con una serie de puntajes, 30 para TICA y 50 para CFA, por lo que no basta con tener manchas en la piel para ser un auténtico bengalí.

La piel de los gatos pertenecientes a esta raza es moteada, de hecho se considera que si no tiene manchas en la pancita no es bengalí, su pelaje es corto y liso y abundante, además de delicado, por eso se recomienda limpiarlo con un paño para que siempre esté suave y sedoso.

Bengalí con tiernos ojos

Los colores admitidos para esta raza son marfil, crema, dorado, amarillo y naranja, la punta de la cola es negra y las manchas de leopardo aparecen en toda la piel, estando especialmente presentes en la panza y en las almohadillas traseras.

Las manchas del manto que caracterizan al gato de Bengala suelen ser de color chocolate o canela, el color de las mismas depende de la ascendencia genética de cada animal.

Además el color de sus ojos ayuda a que estos mininos tengan una apariencia más feroz, ya que su forma es almendrada y su color es amarillo verdoso, lo que hace de estos felinos seres sumamente enigmáticos, al menos en apariencia.

Las orejas del gato de bengala son pequeñas, lo que contribuye bastante a su apariencia de enorme felino domesticado.

La nariz de este minino es ancha y larga, lo que hace que se vea imponente, aunque eso no cambia su carácter juguetón y sumamente cariñoso.

La cola del gato de bengala es gruesa y de tamaño medio,

Origen del gato de bengala

Gato Bengalí de paseo sobre el pasto

El gato bengalí tiene su origen en el trabajo realizado por selección artificial.

En 1963 en Estados Unidos se realizó la primera cruza entre un gato doméstico y una gata de bengala, que es un felino salvaje originario de Asia.

El nombre científico del animal salvaje que fue parte de la cruza es Prionailurus Bengalensis de ahí el nombre del gato de bengala.

Las primeras tres generaciones de este tipo nuevo de felino son conocidas como generaciones fundacionales, por lo que se les denomina F1, F2 y F3, ya que no son propiamente gatos.

Las primeras generaciones de la cruza entre un leopardo de bengala y un gato todavía pueden mostrar comportamientos muy apegados a los de los animales salvajes, algunos de ellos van más allá del gusto por la natación, lo que los convierte en animales no muy aptos para convivir con otras mascotas o estar en un hogar.

Aunque se sabe de algunas crías fundacionales capaces de convivir en un hogar debido a que son criadas con biberón, lo cierto es que estos no pueden ser considerados gatos todavía.

Hermoso Gato Bengalí

La cuarta generación después del cruce inicial entre un gato doméstico y un leopardo de bengala ya es un gato hermoso, fértil y hogareño.

La crianza de los gatos de bengala no es sencilla porque es necesario mucho trabajo de selección artificial para conseguir un ejemplar doméstico y saludable, por eso estos gatos llegan a tener un gran valor en el mercado.

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